El principal objetivo de esta y en general el propósito de las recomendaciones médicas es la necesidad de reducir el consumo de sal por la población. En nuestro país ello forma parte de la estrategia para reducir el impacto de las enfermedades no transmisibles.
Las dietas altas en sodio provocan el aumento de la presión arterial, lo cual incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, del cáncer gástrico, la osteoporosis, y daña los riñones.
La Organización Panamericana de la Salud propone un conjunto de maneras de reducir el consumo de sal. Entre ellas comer alimentos frescos y mínimamente procesados, retirar el salero de la mesa para evitar la tentación de echarle más sal a las comidas, cocinar con el mínimo o sin sal, en lugar de esta utilizar hierbas y especias para dar sabor a las comidas, limitar el uso de kétchup, mostaza, salsa de soya, aliños, sazonadores y productos instantáneos comerciales como sopas, los llamados cubitos de carne o pollo para añadirle sabor a los alimentos, limitar el consumo de productos procesados, entre otras.
Según la Organización Mundial de la Salud (OPS) lo recomendable es consumir como máximo 5 gramos de sal al día, o sea una cucharadita repartida entre todos los alimentos, sin embargo, en muchas naciones el consumo promedio duplica o triplica esa cantidad. Por el contrario, el cuerpo se afecta si no se consume ninguna sal, lo que origina lo que se denomina hiponatremia.
Los especialistas le señalan a la sal diversos beneficios. Su poder curativo documentado durante miles de años se ha retomado y una muestra de ello es que los antiguos egipcios la utilizaron para limpiar heridas, los griegos y romanos empleaban baños con sal para tratar dolores musculares y articulares, el médico griego Hipócrates descubrió que el vapor de sal al inhalarse podía tratar afecciones respiratorias.
La sal fortalece el sistema inmune gracias a su contenido de minerales, es imprescindible para mantener el organismo bien hidratado y previene niveles altos de ácido. Contribuye al funcionamiento de músculos y nervios y es útil en procesos digestivos.
Consumida con moderación ayuda a reducir los niveles de colesterol y la presión sanguínea.
Tiene propiedades antinflamatorias debido a sus minerales y se demuestra cuando se toma un baño de agua tibia con sal, que contribuye a reducir la inflamación o limpiar una herida inflamada.
Es también un antihistamínico, cuando se usa agua con sal para aliviar la congestión de los senos nasales, aunque debe usarse con moderación.
Un baño de sal en el mar es relajante y ayuda a desintoxicar el cuerpo.
Es eficaz como conservante de los alimentos por períodos prolongados, una técnica utilizada desde hace miles de años pero que sigue siendo útil. Y los mantiene en buen estado porque reduce la actividad del agua y con ello evita el desarrollo de microorganismos indeseables, o sea los alimentos se deshidratan.
Podrían mencionarse otros beneficios, pero lo fundamental es que la sal es necesaria para el organismo y en exceso es perjudicial.
La sal ¿amiga o enemiga?
Enlaces:
[1] https://www.trabajadores.cu/20251126/la-sal-amiga-o-enemiga/
[2] http://www.cfg.sld.cu/sites/www.cfg.sld.cu/files/imagenoticia/96/2.1_24.jpg