La hipertensión arterial [2] constituye el principal factor de riesgo para la carga mundial de morbimortalidad, y se calcula que causa unos 9,4 millones de muertes cada año; esto es, más de la mitad de los 17 millones de muertes anuales atribuidas a las enfermedades cardiovasculares.
El consumo elevado de sodio (más de 2 g por día, equivalentes a 5 g diarios de sal) aumenta la tensión arterial tanto en las personas normotensas como en las hipertensas; contribuye, pues, a la hipertensión arterial e incrementa el riesgo de padecer cardiopatías y accidentes cerebrovasculares.
La guía SHAKE [3] está concebida para ayudar a los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) [4]a elaborar, implementar y monitorear diversas estrategias encaminadas a reducir el consumo de sal en la población. En ella se describen políticas e intervenciones de éxito comprobado, se demuestra con datos científicos la eficacia de las intervenciones recomendadas, y se ofrece un conjunto de herramientas y recursos para ayudar a poner en práctica las intervenciones propuestas. La OMS confía en seguir colaborando con los Estados Miembros para reducir el consumo de sal en la población y reducir la carga de las Enfermedades No Transmisibles.
Enlaces:
[1] http://www.cfg.sld.cu/sites/www.cfg.sld.cu/files/imagen/1/shake_menos_sal.jpg
[2] http://temas.sld.cu/hipertension/
[3] http://iris.paho.org/xmlui/handle/123456789/38586
[4] https://www.who.int/es/home
[5] http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/38586/9789275319956_spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y