Científicos de diversos centros de EE. UU. han desarrollado nanopartículas de verteporfina (NPV) que promueven la acumulación de sustratos intracelulares de la glicoproteína P, reduciendo su capacidad para expulsar compuestos quimioterapéuticos fuera de la célula. En células humanas de cáncer de mama resistentes a múltiples fármacos, la neutralización de la glicoproteína P tras la exposición prolongada a estas NPV se asoció con una disminución de la producción de ATP de hasta el 91 %, sin afectar a la viabilidad celular.
En estas células resistentes, la retención de compuestos que normalmente son expulsados al espacio extracelular aumentó entre cinco y siete veces, lo que resultó en una mayor sensibilidad a fármacos como la vinblastina, la doxorrubicina y el irinotecán. Huang Chiao Huang, investigador de la Universidad de Maryland y codirector del estudio, subraya el potencial de estos hallazgos al señalar que la verteporfina ha sido tradicionalmente utilizada en terapia fotodinámica, en la que la activación del fármaco depende de una fuente externa de luz. Sin embargo, este enfoque presenta limitaciones, ya que solo puede aplicarse en cánceres de piel o en tumores accesibles mediante endoscopia.
En contraste, la capacidad de perturbar el metabolismo puede desplegarse en cualquier tipo de tumor, debido a que la verteporfina actúa de manera selectiva sobre las vulnerabilidades metabólicas de las células resistentes, las cuales dependen en mayor medida de la energía mitocondrial, asegura Huang. El científico concluye que esta nueva estrategia podría sentar las bases de una nueva generación de tratamientos metabólicos, con potencial transformador en el manejo de cánceres agresivos.
Nanopartículas, resistencia , quimioterapia
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