La presencia del Sistema Nacional de Salud en prácticamente todo el país permite utilizar policlínicos, consultorios del médico y la enfermera de la familia y hospitales como escenarios docentes
Más de 10 000 nuevos estudiantes se incorporaron este primero de septiembre a las universidades de Ciencias Médicas del país, en un curso académico que mantendrá la formación profesional como prioridad, pero que introduce adecuaciones en la organización de la docencia, de acuerdo con las condiciones de cada territorio.
El inicio del curso 2026-2027 tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Médicas Julio Trigo López –institución inaugurada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz el 28 de octubre de 1989–, donde se reconoció el trabajo desarrollado durante la etapa vacacional por un grupo de jóvenes estudiantes y recién graduados de las ciencias médicas de la capital, integrantes del Contingente Juvenil «Dr. Ernesto Guevara».
La iniciativa, asumida ante el llamado de la dirección del Ministerio de Salud Pública (Minsap) y de la Dirección General de Salud en La Habana, permitió reforzar durante el periodo vacacional la atención asistencial en el Hospital Pediátrico Docente Centro Habana.
El reconocimiento tuvo lugar en el contexto de las acciones por el Centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuya concepción de la salud pública cubana otorgó un lugar central a la formación de profesionales y al vínculo entre la preparación de los jóvenes y las necesidades de la población.
El doctor José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública, realizó la entrega del reconocimiento, recibido por el coordinador general del proyecto.
Al acto asistieron Rolando Yero Travieso, jefe del Departamento de Atención al Sector Social del Comité Central del Partido, y Meivis Estévez Echavarría, primera secretaria de la Unión de Jóvenes Comunistas.
Pero, más allá del inicio, ¿cómo se organizará la docencia en un curso condicionado por las dificultades de transporte, energía y disponibilidad de recursos? ¿Qué estudiantes permanecerán mayor tiempo en las universidades y cuáles podrán desarrollar su formación en los territorios? La explicación ofrecida por Fidela Reyes Obediente, directora nacional de Docencia del Minsap, permite entender las claves para esta nueva etapa.
UNA EXPERIENCIA QUE SE EXTIENDE AL NUEVO CURSO
La organización prevista para este periodo lectivo parte de la experiencia desarrollada durante el segundo periodo del curso anterior, que permitió probar mecanismos de descentralización y preparar las condiciones para 2026-2027.
Las universidades recibieron orientaciones metodológicas de carácter nacional, pero tendrán la posibilidad de adaptarlas a las características de cada territorio.
«Cada universidad va a estar preparando su inicio de curso con las adecuaciones necesarias para su estudiantado», explicó Reyes Obediente durante su intervención en la Mesa Redonda.
La descentralización constituye uno de los principales elementos de esta estrategia. La presencia del Sistema Nacional de Salud en prácticamente todo el país permite utilizar policlínicos, consultorios del médico y la enfermera de la familia y hospitales como escenarios docentes.
De esta manera, una parte de la formación podrá desarrollarse en los propios municipios donde residen o estudian los jóvenes. Las actividades prácticas, rotaciones y acciones extracurriculares podrán organizarse en correspondencia con las capacidades disponibles.
Cuando un municipio no cuente con los escenarios hospitalarios necesarios para determinadas rotaciones, particularmente en tercero y cuarto años, se organizarán traslados hacia otras instituciones.
«Está garantizado que los estudiantes puedan recibir su docencia de manera descentralizada», afirmó la directora nacional.
La descentralización no supone, por tanto, disminuir las exigencias de la formación. Se trata de aprovechar la infraestructura asistencial disponible y organizar la docencia según las posibilidades concretas de cada territorio.
PRIMERO Y SEGUNDO AÑOS REQUIEREN OTRA ORGANIZACIÓN
La principal diferencia estará en los primeros años de las carreras.
En primero y segundo predominan las ciencias básicas biomédicas, con asignaturas que requieren desarrollarse en las propias universidades médicas y para las cuales no existe disponibilidad de profesores especializados en todos los municipios.
«Para nadie es un secreto que el primer y el segundo año de las carreras médicas tienen una formación muy específica con las ciencias básicas biomédicas», señaló Reyes Obediente.
Por esa razón, los estudiantes de estos años tendrán una mayor presencia en las universidades. La funcionaria llamó particularmente la atención a las familias de quienes comienzan primer año sobre esta necesidad.
No obstante, tampoco en este caso habrá una fórmula única. Algunas provincias podrán mantener a los estudiantes a tiempo completo en las universidades, mientras otras recurrirán a periodos de concentración y otras alternativas.
«Hay flexibilidad», reiteró, en correspondencia con las condiciones concretas de cada territorio.
UN CURSO INTRODUCTORIO PARA COMENZAR
Tanto los estudiantes de pregrado como los de posgrado tendrán, al inicio, un curso introductorio de 15 días.
El programa permitirá realizar un diagnóstico inicial del estudiantado y ofrecer contenidos sobre el contexto actual de la medicina, la situación de salud de Cuba y del mundo y las características del Sistema Nacional de Salud.
Concluida esta etapa, los estudiantes estarán en mejores condiciones para incorporarse a las instituciones donde desarrollarán su formación.
La preparación del curso incluyó también la certificación de las instituciones que funcionarán como escenarios docentes y la revisión del claustro disponible. El país cuenta actualmente con más de 28 000 docentes de diferentes categorías, informó Reyes Obediente.
HASTA LA OCTAVA SEMANA HABRÁ MATRÍCULA
Otra de las medidas de flexibilidad corresponde al proceso de matrícula. Las universidades podrán mantenerlo abierto hasta la octava semana del curso.
La disposición permitirá incorporar, entre otros, a jóvenes que concluyan en estos días el servicio militar obligatorio y no puedan comenzar las actividades académicas el primero de septiembre.
Para estos estudiantes se diseñará un plan individual que les permitirá recuperar la docencia correspondiente a las primeras ocho semanas.
También se ha trabajado para asegurar los uniformes. Aunque las entregas no han podido completarse, las universidades han recibido parte de las prendas y se garantiza la bata médica para quienes ingresan a primer año.
SIN DETENER LA FORMACIÓN
El modelo previsto para 2026-2027 intenta responder a una realidad concreta: las condiciones del país obligan a reorganizar la manera de enseñar, pero no permiten detener la preparación de los recursos humanos de la salud.
La experiencia del curso anterior demostró que buena parte de la docencia puede acercarse a los municipios utilizando los propios escenarios asistenciales. Al mismo tiempo, las universidades conservan un papel imprescindible, especialmente en los primeros años y en aquellas disciplinas que requieren profesores y medios especializados.
La formación comprende, además, los diferentes niveles de enseñanza de las Ciencias Médicas, desde los técnicos medios hasta las carreras universitarias, todos integrados al Destacamento de Ciencias Médicas «Carlos J. Finlay».
Así comenzará el nuevo curso: con una organización diferente según el territorio y el año académico, pero con una prioridad común para todo el país, garantizar que los estudiantes continúen su preparación y que las dificultades del contexto no interrumpan la formación de los profesionales de la salud que Cuba necesita.
Ciencias Médicas, universidad, territorio
Enviar un comentario nuevo