La viceministra de Salud Pública, Dra. Carilda Peña García, afirmó este martes que el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, especialmente tras las órdenes ejecutivas adoptadas por la Administración de Donald Trump en 2026, ha agravado las afectaciones que durante décadas ha enfrentado el Sistema Nacional de Salud.
Al intervenir en el programa televisivo Mesa Redonda, la funcionaria señaló que entre marzo de 2024 y febrero de 2025 las pérdidas económicas del sector superaron los 288 millones de dólares. Esa cifra forma parte de los más de 4 183 millones acumulados por el sistema nacional de salud cubano durante más de seis décadas como consecuencia del bloqueo estadounidense.
“Son cifras que equivalen a hospitales sin recursos, consultas suspendidas y tratamientos que no llegan a quienes más los necesitan”, dijo.
Según explicó, las limitaciones repercuten directamente en la aplicación de los protocolos médicos en los distintos niveles de atención. Ello afecta tanto el seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas como la realización de estudios diagnósticos, tratamientos especializados y procesos de rehabilitación.
“Hay un impacto en los protocolos médicos que se ejecutan, que están aprobados para la atención médica, tanto en el nivel primario como secundario como terciario, y eso la población lo siente”, aseguró.
Numerosos pacientes con enfermedades crónicas encuentran hoy dificultades para completar de manera integral los procesos de atención que requieren.
“Los enfermos crónicos tienen una consulta de seguimiento, estudios diagnósticos y procesos de rehabilitación. Eso hoy no es posible para todos nuestros enfermos. Esos tratamientos, que pudieran prolongarse para una mejor calidad de vida, hoy no pueden ser”, lamentó.
La funcionaria se refirió también a las afectaciones en la red de consultorios del médico y la enfermera de la familia.
“Las atenciones médicas del plan que se propuso para este semestre es evidente que no lo vamos a poder cumplir”, admitió.
Entre las principales causas mencionó los cortes eléctricos, los problemas de transporte y las dificultades para garantizar el traslado de insumos y recursos básicos hacia las comunidades.
Más de 100 000 pacientes esperan por una cirugía
Uno de los temas más sensibles abordados durante el programa fue la situación de las listas de espera quirúrgicas.
La viceministra informó que al cierre de la semana anterior permanecían pendientes de cirugía general 95 555 pacientes, mientras que otras 5 152 personas aguardaban por intervenciones oncológicas.
“Realmente no podemos decir que estamos en cero porque se hacen ingentes esfuerzos, pero todos estos pacientes están por una cirugía”, comentó.
Reconoció además el impacto humano de esta situación: “Para mí, si estoy enfermo y necesito una cirugía, yo soy el primero. Es una prioridad. Y atenta contra la calidad de vida de la persona. Es desesperante realmente saber que tenemos que acceder a un tratamiento y no podamos”.
Los desafíos para garantizar la hemodiálisis
Otro de los programas particularmente afectados es la atención a pacientes con insuficiencia renal crónica. Actualmente, 2 888 cubanos reciben tratamiento hemodialítico, una terapia altamente dependiente de insumos, agua y equipamiento especializado.
La viceministra explicó que una de las medidas adoptadas para sostener el servicio ha sido incrementar el reúso de los dializadores. Sin embargo, aclaró que se trata de un procedimiento complejo que exige recursos adicionales y una elevada preparación técnica.
“Eso pareciera decirlo así fácil, pero necesita personal, necesita recursos desde el punto de vista de la descontaminación y de la desinfección”, señaló.
A las limitaciones de insumos se suman las afectaciones provocadas por los cortes eléctricos y las dificultades con el suministro de agua, elementos imprescindibles para garantizar el funcionamiento de las unidades de hemodiálisis.
Según explicó Peña García, esta situación ha obligado a adoptar medidas extraordinarias para asegurar la continuidad de los tratamientos. En algunos casos, incluso, ha sido necesario hospitalizar a pacientes que viven lejos de los centros asistenciales y carecen de transporte para desplazarse regularmente.
Vacunas y programas de prevención bajo presión
Una enfermera muestra a una niña un vial con la vacuna cubana anticovid Soberana 02, agosto de 2021. Foto: Ramón Espinosa/ AP (archivo).
La viceministra alertó sobre los riesgos que enfrenta el programa nacional de inmunización, considerado uno de los principales logros de la salud pública cubana. Recordó que gracias a la vacunación sistemática el país ha logrado eliminar o mantener bajo control numerosas enfermedades transmisibles.
“Todos nosotros conocemos que en Cuba hay un grupo de enfermedades que están eliminadas y otro grupo está controlado, y ahí entran nuestras vacunas”, afirmó.
No obstante, explicó que las restricciones derivadas del bloqueo dificultan cada vez más la adquisición de materias primas, equipamiento y recursos financieros necesarios para sostener la producción nacional de vacunas.
“Para producir en Cuba hay que tener materia prima. Para producir en Cuba la industria tiene que tener energía, tiene que tener agua y tiene que tener trabajadores”, señaló.
A estas dificultades se suman los obstáculos para realizar pagos internacionales y las presiones ejercidas sobre proveedores y entidades financieras.
Al referirse a la complejidad de garantizar el acceso a estos insumos, resumió: “Si no está el dinero sonando en la alcancía, no está la vacuna”.
Según advirtió, estas limitaciones ponen en riesgo la capacidad del país para preservar los resultados alcanzados en el control y prevención de enfermedades transmisibles.
Diagnósticos limitados y deterioro de infraestructuras
Las restricciones también repercuten en los programas de diagnóstico temprano de enfermedades y en el funcionamiento cotidiano de las instituciones sanitarias.
Peña García explicó que actualmente existen dificultades para producir varios diagnosticadores desarrollados por la industria nacional, entre ellos pruebas esenciales para la detección precoz del cáncer.
“Los diagnósticos de sangre oculta en heces fecales, que son tan importantes para el diagnóstico de cáncer de colon, hoy no los tenemos”, informó.
La funcionaria llamó además la atención sobre problemas relacionados con la infraestructura hospitalaria y los servicios de apoyo indispensables para la atención médica.
Según señaló, algunas instituciones presentan dificultades con los ascensores destinados al traslado de pacientes graves.
“Hoy es una realidad que hay instituciones nuestras que no tienen el ascensor para pacientes graves”, afirmó.
A ello se suman afectaciones en sistemas de lavandería, mobiliario, equipamiento médico y mantenimiento constructivo. “Es evidente que lo que usted no repara, pues se va deteriorando”, comentó.
Las limitaciones económicas impactan igualmente a instituciones sociales bajo responsabilidad del Ministerio de Salud Pública, como hogares maternos y hogares de ancianos.
En referencia a los hogares maternos, la viceministra reconoció que existen dificultades para garantizar los requerimientos nutricionales de las gestantes que permanecen ingresadas en estos centros.
“La nutrición de nuestras gestantes en los hogares maternos hoy tenemos que decir que no es lo que realmente se requiere”, expresó.
Asimismo, señaló que los hogares de ancianos enfrentan limitaciones para desarrollar actividades destinadas a preservar las capacidades cognitivas y funcionales de los adultos mayores.
Según explicó, estas carencias afectan la calidad de vida de una población cada vez más envejecida. “Todo eso va en contra de la calidad de vida de una población evidentemente envejecida”, afirmó.
Una “reingeniería” para sostener los servicios
Frente a este escenario, Peña García aseguró que el sector ha debido emprender una profunda reorganización de sus procesos y recursos, que definió como una verdadera “reingeniería del Sistema Nacional de Salud”.
“Constantemente tenemos que estar buscando cómo darle solución a problemas que van apareciendo”, explicó.
La viceministra subrayó que todas las decisiones adoptadas parten de una premisa fundamental: preservar la red de servicios existente.
“Estas medidas de reingeniería tienen una premisa fundamental: no cerrar ninguna unidad”, afirmó. En ese sentido, destacó que “nosotros no hemos cerrado ningún hospital y ningún policlínico”.
La reorganización incluye la regionalización de determinados servicios, la optimización de las tecnologías disponibles, el fortalecimiento de la medicina natural y tradicional y el desarrollo progresivo de la telemedicina.
Al referirse a esta última modalidad, destacó que permite ampliar el acceso a consultas especializadas pese a las limitaciones existentes.
“Los médicos cubanos aprendimos tocando al paciente. Pero hoy esta posibilidad de intercambiar el conocimiento es una realidad”, señaló.
Solidaridad, cooperación y compromiso de los trabajadores
La viceministra destacó el apoyo recibido desde gobiernos locales, organismos, formas de gestión no estatal, cooperativas y productores agropecuarios para sostener el funcionamiento de los servicios de salud.
Entre las contribuciones mencionó el apoyo al transporte de personal sanitario, las donaciones de sistemas fotovoltaicos y el suministro de alimentos destinados a hospitales, hogares maternos y hogares de ancianos.
“A veces desde el anonimato, campesinos, productores y cooperativas se han hecho cargo de un grupo de nutrientes que son necesarios”, reconoció.
Peña García resaltó igualmente la respuesta de los trabajadores del sector, quienes han asumido múltiples transformaciones organizativas para garantizar la continuidad de la atención médica.
“Los trabajadores nuestros del sector, cada vez que le hemos planteado una adecuación, un movimiento o una nueva forma de enfrentar la prestación de los servicios, lo han hecho con interés, con valentía y aportando soluciones”, afirmó.
Alerta ante el verano y el riesgo epidemiológico
En la Mesa Redonda de este martes, la viceministra alertó sobre los riesgos epidemiológicos asociados a la temporada de verano, especialmente por el incremento estacional de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue y otras arbovirosis.
También llamó la atención sobre diversos problemas ambientales que favorecen la proliferación de estas enfermedades, entre ellos la acumulación de residuos sólidos y los salideros de agua.
Según explicó, las dificultades energéticas y los cambios en las dinámicas de convivencia derivados de la situación actual también pueden incrementar los riesgos sanitarios.
“Hoy el problema de la electricidad hace que tengamos que buscar otras maneras de relacionarnos y eso nos pone en un elevado riesgo para la transmisión de enfermedades”, reflexionó.
Viceministra,Salud Pública,Cuba
Enviar un comentario nuevo