Puede afectar a cualquier persona y es vital buscar ayuda. El 13 de enero es el Día Mundial de Lucha contra la Depresión, el problema de salud mental más frecuente.
La depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. La depresión es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos.
Los síntomas de la depresión
Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza.
Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia.
Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades habituales o todas, como las relaciones sexuales, los pasatiempos o los deportes.
Según la Organización Panamericana de la Salud, la depresión es una condición comórbida frecuente que complica la búsqueda de ayuda y la adherencia al tratamiento y afecta el pronóstico. Existe evidencia de que la depresión predispone al ataque cardíaco y la diabetes, lo que a su vez aumenta la probabilidad de padecer depresión.
Pautas de la OMS para fomentar el autocuidado
El autocuidado puede desempeñar un papel fundamental en el apoyo al tratamiento y en el manejo y control de los síntomas de ansiedad y de depresión y en la promoción del bienestar general. Para ello, la OMS recoge las siguientes pautas de autocuidado:
Ansiedad: evitar o reducir el consumo de alcohol y no consumir drogas ilegales, que pueden empeorar la ansiedad; hacer ejercicio regularmente, incluso si es solo una caminata corta; mantener hábitos de alimentación y sueño regulares en la medida de lo posible y llevar una dieta saludable; aprender técnicas de relajación, como la respiración lenta y la relajación muscular progresiva; y desarrollar el hábito de la meditación consciente, aunque solo sean unos minutos al día.
Depresión: intente seguir realizando actividades que antes disfrutaba. Manténgase en contacto con amigos y familiares; haga ejercicio con regularidad, aunque sea una caminata corta; mantenga sus hábitos de alimentación y sueño habituales en la medida de lo posible; evite o reduzca el consumo de alcohol y no consuma drogas ilegales, ya que pueden empeorar la depresión; hable con alguien de confianza sobre sus sentimientos; busque ayuda de un/a profesional de la salud; si tiene pensamientos suicidas: recuerde que no está solo y que muchas personas han pasado por lo que usted está experimentando y han encontrado ayuda; hable con alguien de confianza sobre cómo se siente; hable con un/a profesional de la salud, como un médico o un terapeuta. únase a un grupo de apoyo; si cree que está en peligro inminente de hacerse daño, comuníquese con cualquier servicio de emergencia disponible o una línea de crisis.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca que la depresión no es un signo de debilidad: “Se puede tratar con terapia o intervención psicológica, con medicación antidepresiva o con una combinación de ambos métodos”. En cualquier caso, el acompañamiento profesional es importante.
Las mujeres son aproximadamente dos veces más propensas que los hombres a sufrir depresión. Existen muchos factores que pueden aumentar el riesgo de depresión en las mujeres
Algunos cambios de humor y sentimientos de depresión surgen con los cambios hormonales normales. Pero no son los cambios hormonales solos los que causan la depresión. El riesgo más alto de depresión está asociado con otros factores biológicos, características hereditarias, y circunstancias y experiencias de la vida
Le proponemos revisar el siguiente libro Depresión. Lo que toda mujer debe saber Muchas personas solamente manifiestan algunos de los síntomas, los que pueden variar en severidad y duración. Para algunos, los síntomas se manifiestan en episodios cortos; para otros, los síntomas pueden durar por mucho tiempo si no se obtiene tratamiento. Tener algunos síntomas de depresión no significa que una persona está deprimida clínicamente.
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